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Su uso es variadísimo, en sopas, salsas, carnes y
pescados, ensaladas y todo tipo de platos exóticos.
También lo podemos usar para frotar el interior de
tarteras y ensaladeras. El aceite y la mantequilla de ajo
son exquisitos.
Contiene vitaminas A, B y C y es un antibiótico natural.
Se usa en pequeñas cantidades para realzar el sabor
de las comidas, si se come en grandes cantidades hay que tener
cuidado con el aliento, ya sabéis que en la edad media
se usaba para tener alejados a los vampiros.
Si se va a usar crudo es mejor quitarles la parte central
que es la más fuerte y la que más repite. Otro
truco para que no se quede el olor en las manos cuando lo
manipulamos es darte la primera agua sin frotar y luego ya
os laváis normalmente, si frotáis el olor penetrará
en la piel y no podréis quitarlo.
Reduce el nivel de colesterol en la sangre, es una protección
contra las enfermedades infecciosas, se puede usar en caso
de infecciones en el sistema digestivo y respiratorio y activa
la circulación.
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