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Se utiliza en guisos, estofados y adobos de carnes y pescados,
en aliños de aceitunas y salmueras. Va muy bien en
las salsas de tomate y en las de vino. Puede poner un puñado
en las brasas de la barbacoa para perfumar una parrillada.
Debe usarse con prudencia, porque tiene un fuerte aroma. En
occidente se utiliza en casi la totalidad de los países,
y este uso pasó a América donde también
es uno de los ingredientes más habituales.
Soporta bien la cocción prolongada y lenta, lo que
dejará en el guiso un toque que se confundirá
con los otros ingredientes.
En Grecia tienen una deliciosa miel con aroma a tomillo. Es
eficaz contra los resfriados tomándolo en infusión
o añadiéndolo al agua de un baño caliente.
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