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| Los meses: ¿Por qué tienen
esos nombres? |
| Estas son las historias
más dignas de crédito. Puede haber otras,
con algún matiz diferente que se refieran a los
mismos términos. Seguir la evolución de
una palabra es complicado y los estudiosos que se dedican
a la etimología no siempre coinciden en sus afirmaciones.
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| ENERO |
Es el mes de comienzo del año actual, pero no
lo fue siempre. Para los primeros romanos, el año
empezaba en marzo: la primavera (prima-vera) era la primera
estación. Entre el 715 y 675 A.C., Numa Pompilio,
a quien se considera segundo rey legendario de Roma, estableció
un nuevo calendario, esencialmente sagrado, en el que
cada mes se dedicaría a un dios.
En honor a Jano, se dio el nombre de Januaris al primer
mes. Jano era la divinidad de las puertas. Se le representaba
con dos caras que simbolizaban la entrada y la salida,
el pasado y el futuro. "Januaris" se convirtió
en "enero" en español. En otras lenguas,
la evolución fue menor: en francés, "janvier",
en inglés, "january", en portugués,
"janeiro". |
| FEBRERO |
Fue, originariamente, el último del año.
El mes se dedicaba a ceremonias de purificación
para iniciar, libres de pecado, el año siguiente.
Las "februa" o "februus" eran fiestas
de expiación en las que se honraba a los muertos,
con diferentes sacrificios. "Februare" que significaba
"purificar" es la palabra de la que proviene
"febrero". Los términos "fiebre"
y "febril" tienen el mismo origen. |
| MARZO |
| "Marzo" iniciaba el antiguo calendario latino.
Debe su nombre a Marte, "Martius", dios que
protegía, no solo la guerra, sino también
la fertilidad de los campos, la vegetación, el
ganado. A este último aspecto, se debe, seguramente,
la denominación ya que la primavera, en el hemisferio
norte, comienza con él. |
| ABRIL |
| Las teorías difieren en cuanto al origen de su
nombre: Para algunos estudiosos, proviene del verbo latino
"aprire", que significaba "abrir".
Es el mes del despertar de la naturaleza, de su apertura.
Para otros, deriva de la palabra griega "afril",
que quería decir "espuma". El mes se
dedicaba a Venus, diosa que nació de la espuma
del mar, a quien se ofrecían, en esta época,
grandes fiestas. |
| MAYO |
| Dos opiniones diferentes explican la procedencia de
este término: La más aceptada atribuye su
nombre al de la diosa Maia. Poco se sabe de ella, solo
que era una buena diosa y los romanos le ofrecían
sacrificios. La menos aceptada vincula "mayo"
con el término latino "maiores", personas
de edad avanzada, a quienes se honraba en ese período. |
| JUNIO |
| También en este caso las hipótesis son
dos, en cierto modo similares a las relativas a "mayo".
Una sostiene que el nombre se origina en el de Juno, la
esposa de Júpiter y la máxima divinidad
femenina. Era la diosa de la fecundidad, de los partos,
y la protectora de las mujeres casadas. La primavera estaba
en su esplendor y era lógico que se hicieran festividades
en honor a Juno, cuyo nombre latino era "Iunis".
La otra afirma que deriva de "iuniores", jóvenes"
y que el mes se dedicaba a ellos. |
| JULIO |
| Originariamente era el quinto del año. A su lugar
en el calendario, debía su nombre ya que se llamaba
"quintilis". Pero, en el año 44 A.C.,
el senado romano decidió modificar el almanaque
y denomina "julius" a este mes, en honor a Julio
César, que había nacido en ese año
y había promovido la reforma. |
| AGOSTO |
| Su primera denominación tenía vinculación,
igual que la de julio, con el lugar que ocupaba en el
almanaque. Era el sexto, por lo cual se llamaba "sixtilis".
En el 24 A.C. se decide ponerle "augustus" que
significaba "consagrado por los buenos augurios,
digno de respeto" y era el sobrenombre del emperador
Cayo Julio César Octavio. Este fue quien quiso
modificar el calendario, como lo había hecho Julio
César. No solo propuso el cambio de nombre, sino
que exigió el aumento de un día más.
De esa forma, el mes dedicado a él tenía
la misma duración que el que homenajeaba a Julio
César. |
| SEPTIEMBRE, OCTUBRE, NOVIEMBRE Y
DICIEMBRE |
Estos meses no tienen una rica historia etimológica.
Su terminación "embre" deriva de "imber",
que significaba "lluvia", posiblemente con alusión
a las frecuentes lluvias veraniegas. Sus principios hacen
referencia al lugar que ocupaban en el antiguo calendario
romano:
Septiembre (mes séptimo), octubre (mes octavo),
noviembre (mes noveno) y diciembre (mes décimo). |
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